Vistas de página en total

sábado, 2 de febrero de 2013

Lola y las ideologías






Lola y las ideologías

Casi todo el día fuera de casa hizo posible que Lola anduviera atenta a las reflexiones y debates de la televisión, que dejé encendida en la cocina por casualidad. Pobrecita, cuánto daño le he debido hacer. Claro que podría haber sido peor si hubiese dejado la tele.
El caso es que a la vuelta no me encontré a la efusiva Lola esperándome ansiosa con sus acostumbrados rabazos y esos ojos desorbitados llenos de energía que dicen: vamos, vamos, corramos por ahí, que la sangre y los músculos me piden marcha. No. Le encontré mohína, cabizbunda y meditabaja. Vaya por dios, mi perrita está mala. Mas analizado el asunto, vine a convenir que Lola no tenía enfermedad física, pero sí un empacho de tertulias televisivas de tres pares. Nada más, y nada menos.

Me siguió como un corderito hasta el sillón y se subió con desgana a su sofá, desde el cual establecimos al instante la comunicación. Y esos ojos vivos, llenos ahora de confusión me preguntaron angustiados. ¿Qué es la ideología? Al momento me despachurré en el asiento. El asunto era más grave de lo que suponía. Ella me miraba con cara de cordero degollado. Y realmente le habían degollado el cerebro y su almita (los perros tienen alma, ¿pasa algo?) estaba una vez más acongojada porque el mundo de los humanos es muy complejo. Digamos que lo complicamos todo mucho. Y nos gusta además. Y hay quien vive muy bien de ello.

Verás Lola. La vida es muy compleja. Cada uno la vive y la siente de manera diferente. Pero estamos condenados a vivir en sociedad. Los humanos no podemos vivir de otra manera. Un pueblo, una tribu, una nación… Lo que sea, pero necesitamos sentirnos juntos porque así nos va mucho mejor. Pero claro, la sociedad hay que ordenarla, hay que organizarla, o podría ser un caos que imposibilite la vida misma. No podemos ir cada uno por nuestro lado. Entonces la gente ha comprendido que hay que organizarse por ideas afines, ante la necesidad de defender aspectos fundamentales como la educación, la economía, la salud, la libertad, la seguridad… Para ello se crean grupos de personas de ideas afines y se les llama partidos. Cada partido tiene a veces cosas comunes con otros, pero a veces no. Son visiones distintas de las cosas, de cómo se organiza la sociedad, por ejemplo. Y para que esos grupos que piensan distinto de tantas cosas funcionen pacíficamente surgen unas reglas de juego. A esas reglas de juego se le llama democracia. Y a esas visiones diferentes de las cosas, de cómo deben relacionarse los individuos y conformarse la sociedad, se le llama ideología.

Jaja. Lola, al oír la palabra “juego” mueve la cola en señal de aprobación. Nota que finalmente nosotros los humanos somos un poco como la sociedad avanzada de los perritos. Siempre jugando. En fin.

Pues verás Lola. Prácticamente todas las ideologías pueden resumirse en dos, que destacan por su gran presencia en la sociedad. Las demás son desviaciones más o menos intensas de estas: la izquierda y la derecha. Y aquí viene ahora lo bueno, Lola.

Una y otra parecen como si fueran de otro planeta. Casi nunca encuentran puntos comunes. Es más, la mayor parte de las veces juegan a distanciarse, no a aunar esfuerzos. No son rivales, sino enemigos. Y a los enemigos hay que liquidarlos. Tal que así juegan a teatralizar sus actos estos dos comportamientos. Yo misma llego a pensar si el hecho de ser humanos, de vivir en un mismo país, de haber compartido una historia, de tener familias en ambos espacios ideológicos, de querer el bienestar de las gentes, de recibir la luz y el calor del mismo sol, no es suficiente motivo de encuentro. Pues no es así Lola. Hay gente empeñada en el desencuentro, en la separación, en llevarse el gato al agua. Y eso es sospechoso. Cuando alguien quiere, insistentemente, aniquilar al contrario, demonizarlo o dominarlo hasta hacerlo insignificante es que quiere imponer por fuerza sus valores a la sociedad. Mal asunto.

En general la llamada izquierda hace más hincapié en lo social. Pero… ¿qué es lo social? ¿Acaso la derecha no se ocupa de lo social? Entendemos lo social por el número de personas. El pueblo, como gusta decir a la izquierda. Como si el pueblo no fuéramos todos.

Sucede, Lola, que la izquierda no cree en el individuo, sino en la masa. O eso dice. La masa ya se sabe, no tienen cerebro. Funciona a base de instinto primario. De bilis. De estómago. Los panaderos, los alfareros y los políticos, saben mucho de masas, y de cómo se le da la forma que uno quiere. Es así. La masa es manejable, como la plastilina. Por eso se insiste en que la gente no piense en individuo, sino en masa. Hasta las matemáticas, Lola, fueron una vez “teoría de conjuntos” Jajaja. El individuo era un “elemento del conjunto”.

Pero cabe una pregunta, Lola. ¿Realmente le preocupa a la izquierda el bien de la sociedad, es decir, de los individuos que la forman? Bueno, habría mucho que hilar. No se entiende muy bien los maravillosos y antisociales retiros de altos y medios dirigentes de la izquierda, pasados y presentes, millonario algunos de ellos. No sé si han caído en el pecado de la derecha, o es que realmente les importa un bledo el socialismo y tan solo usan la marca como plataforma para sus anhelos personales. Ya se sabe que la masa responde mejor a la llamada de la selva. Y también se sabe que el poder es la droga más dura, Lola. El poder lleva al dinero, pero no siempre el dinero lleva al poder. Así es la cosa. Así que cabe pensar que el asunto social, no es más que una máscara para controlar la sociedad, perpetuarse en el poder y llenarse el bolsillo de votos, luego de poder, y luego de pasta.

Pero la izquierda montaraz tiene mala prensa en general debido a las circunstancias históricas revolucionarias. Detrás de la palabra izquierda hay muchas connotaciones no precisamente bondadosas. Con el pretexto del socialismo se han producido centenares de millones muertos, robos ingentes, atropellos sin fin y crueldades fuera de lo común. Muchísimos más que con cualquier otra ideología o religión a lo largo de la historia de la humanidad. El socialismo tiene la rara virtud de sacar lo peor de la masa, de cada individuo que la compone, haciéndolo un gigante vengador y peligroso. Ríete de las guerras donde se mataban decenas o centenares de miles de muertos. Aquí, Lolota, hablamos de millones.

El socialismo ha tenido y tiene muchas caras. Pero en todas ellas hay una voluntad por controlar al individuo, por hacerle súbdito, que no ciudadano, de unos valores impuestos. Y abarcan desde un extremo hasta el otro del abanico revolucionario. Lenin, Stalin, Hitler, eran socialistas. Jaja. Son caras de una misma moneda. Nacionalsocialismo, le llamaban, que es una versión muy peligrosa, pues a la aventurada idea de la raza superior, cuando se sabe que todos venimos de África, se aunaba la voluntad del control social mediante el socialismo Es decir, que a estos sujetos les encantaban las sociedades hormiguero. La hormiga no importa. Se puede sacrificar sin más. Es incluso un honor sacrificarse por el hormiguero. Las hormigas vulgares, claro, no las dirigentes.

Pues bien, para que la connotación revolucionaria y violenta no se note, la izquierda moderna adopta románticas imágenes (la rosa en el puño) e incluso se cambia el nombre y se llama a sí misma “progresista”. Sí, ellos se han bautizado así. Es el gran logro de la izquierda: son dueños de las palabras. Las inventan, las recrean, les dan nuevos significados y las lanzan al mercado social donde son ampliamente absorbidas incluso por la no izquierda. El gran poder de la izquierda es el lenguaje, Lola. Hoy todos hablamos como la izquierda.

Como la izquierda es excluyente por definición, todo lo que no es progresista es retrógrado, antisocial, malo por sí mismo e incapaz de bien alguno. Ellos son los paladines de la humanidad. Sus santos bienhechores. Lo que salga de la progresía es bueno. Siempre bueno. Lo mejor de lo mejor para la humanidad. Los otros son lo peor de lo peor, por tanto no hay que rozarse con ellos, no hay puntos de encuentros. No sea que se contaminen. Esto es así, Lola y además les funciona. Ya ves, Lolita, al final la humanidad se mueve por planteamientos muy simples e ingenuos. Porque otra virtud de la izquierda es conocer la condición mezquina de la humanidad y hacer negocio con ella. La propaganda la manejan como nadie.

¿Y la derecha? Ah, la derecha. Es compleja la derecha. Realmente la derecha existe porque la creó la propia izquierda. Ya sabes, los que no están conmigo están contra mí. A la izquierda le encanta ese maniqueísmo simplista. Ricos y pobres, opresores y oprimidos, amos y esclavos, explotadores y explotados, buenos y malos, izquierda y derecha. Pero claro, milagrosamente no todos funcionamos con esas simplezas.

Si acudimos a un análisis fuera de la órbita del progresismo, tenemos que la derecha respeta al individuo, entiende lo social como una suma de individuos, con libertad, autonomía, capacidad de elegir, respeta los bienes, su iniciativa individual, sea económica, cultural… La derecha, o la no izquierda, no cree en la sociedad tipo hormiguero. Cree en la sociedad del individuo, de la libertad. Piensa que el individuo tiene capacidad de solucionar sus problemas, se espabila para conseguir su bienestar. No desean la intervención del estado, ese gran controlador, el rey del hormiguero. Poco estado, mucho individuo, mucha libertad. Reglas de juego amplias. Poco control. Eso es estupendo, pero es también peligroso, porque aprovechando la ocasión hay que ver la cantidad de sinvergüenzas que campan a sus anchas. Pero ni más ni menos que en la izquierda, no creas. Los buenos y los malos están en todas partes, no son patrimonio de ningún grupo. Pero en esencia, la bandera de la izquierda es lo social, y la de la derecha es la libertad.

La derecha es muy amplia, por eso sus votantes están muy dispersos y en cada elección fluctúan de un partido a otro. En cambio la izquierda tiene controlado a un nutrido grupo de subvencionados que son el núcleo permanente de votos que siempre manejan. De ahí el empeño en las subvenciones de todo tipo a cualquier aspecto social: actores, sindicatos, cine, grupos marginales y mil etc. más. Siempre a los amigos y los amigos de los amigos. La figura del estómago agradecido es algo clásico en la historia social. Dependen de ello para vivir. La derecha no.

La derecha suele estar ausente de los problemas sociales porque no entiende de sociedad, sino de individuos. Es un error, evidentemente, porque hay muchos aspectos de la vida que competen a todos. Piensa que el sujeto está capacitado para sobrevivir y tiene las oportunidades para ello. Lo cierto es que el planteamiento es falso. En la sociedad de hoy ese planteamiento no se sostiene porque la complejidad de la vida, en estos momentos de verdadera revolución tecnológica, va dejando al margen a mucha gente incapaz de subirse al carro y sobrevivir. La derecha recia no ha necesitado universidad pública. Manda a sus hijos a universidades privadas. La derecha no necesita medicina general. Van al médico que quieren cuando quieren. La derecha piensa que si todos nos encargásemos de nuestros propios intereses, sin la mano del estado, viviríamos mejor. Dudo mucho que sea cierto.

Si bien la derecha respeta la libertad del individuo, y es la bandera que puede hondear con orgullo, tampoco la derecha es perfecta. El capitalismo no es perfecto. Es lo mejor que existe. Hoy por hoy no tiene recambio. Nada será perfecto si se respeta la condición indispensable de la libertad, pero hay que tener un control porque allá donde haya personas, Lola, hay hipocresía, envidias, egoísmo… Maldad. Las leyes, los jueces, están para ello. Para que se cumplan las normas y los abusones del patio de recreo no se coman su bocadillo y el de los demás. Pero para eso, también los jueces han de ser libres, Lola…

También la derecha presenta varias secciones. A La más recia se le antepone ya una derecha más… social, si se me permite la palabra. Aunque solo sea por la evidencia de la desigualdad de vidas, de opciones, de personalidades y caracteres, y lo difícil que es poner remedio a estas cosas ahora mismo, la derecha copia ciertas políticas sociales de la izquierda. Incluso el lenguaje. Es un rostro más moderado, más centrado. Pero la izquierda no quiere saber nada de eso, y empuja a la derecha a base de propaganda al abismo de los esclavistas, retrógrados, vampiros y demonios de los infiernos. Niega su evolución, porque no le interesa. Le va en ello su propia existencia. Recuerda que la izquierda es exclusivista.

Ya ves Lola, que el gran problema de España es que la izquierda no quiere cambiar, porque se encuentra muy cómoda. Basta con decir que viene el coco, y los niños se refugian en sus brazos.
Así que Lola, en la izquierda hay mucho de derecha retrograda, y en la derecha, hay mucho de demagogia de la izquierda. Así que Lola, Lolita, Lola, como ves todo es confuso en España. Lo cierto es que en otros países, las cosas no son tan drásticas, tan dramáticas, tan decisivas, y la alternancia de poderes se realiza con menos repugnancia, con más nobleza. Y eso es salud para todos. Eso sí que es hacer sociedad saludable.
En fin. Lola se me ha dormido. No sé en qué capítulo de estos comentarios lo hizo, pero está claro que ni le va ni le viene. Lola quiere jugar, comer, dormir… Vida de perros. Quien pudiera.