Vistas de página en total

viernes, 22 de julio de 2011

Los Perros y el Arte



Desde las pinturas rupestres hasta ahora, el perro ocupa toda clase de pinturas, escritos y manifestaciones artísticas confirmando una vez más la maravillosa simbiosis que ha existido entre humanos y cánidos.
Además de los bueyes, búfalos, caballos, renos, ciervos, etc., los perros ocupan siempre un puesto de honor entre los cazadores, no entre los cazados. Semejante acuerdo entre un animal y el hombre no ha existido mejor en la historia de la humanidad.
Dicen los estudiosos de estas cosas que los hombres primitivos pintaban porque querían expresar de forma mágica (entonces todo era mágico) la presa que querían cazar. Era como si al pintarla en las paredes o techos de la cueva, la presa viniera sola a entregarse. Yo la verdad, soy más prosaica y tengo mis dudas. Creo que había gente que necesitaba pintar y pintaban. Igual que hoy hay gente que necesita escribir, componer música, cantar, pintar… El arte es una necesidad del alma. La razón (cerebro) tienes sus razones y sus momentos, pero el alma (o psique) tiene también sus necesidades. Al Cesar lo que es del Cesar. Es decir, al alma lo que le pertenece y lo que le pertenece es el arte.
Pues nuestros queridos perros, sus antecesores, ya aparecen en escenas de caza hace 10.000 años. A cambio de esa ayuda, el hombre le ofrecía comida, protección y refugio, lo que me hace pensar que los perros… tal vez no vengan solo de los lobos. Porque los lobos necesitan poca ayuda del hombre, viven en manadas… y saben cuidarse muy bien. Es por tanto una afirmación con la que tampoco estoy muy de acuerdo. Pudo haber algún tipo de animal, parecido al lobo, pero diferente, del cual vienen nuestros perros. Porque los perros y los lobos tienen idiosincrasias muy distintas. De la misma forma que los humanos venimos de algún tipo de homínidos, pero no precisamente de los que existen ahora.
Reyes y gente importante de todos los tiempos se han retratado juntos a sus perros favoritos. La mayoría de los pintores los han convertido en personajes de sus cuadros. Por decir uno de los nuestros, ahí están Las Meninas, de Velázquez, y ese perrazo mastín situado en primer plano a la derecha, junto a María Gárgola y Nicolasín.
Me gustaría mucho saber pintar y hacerle un retrato a mi Lola. Los humanos que quieren inmortalizarse, reflejar en una imagen propia su alma y su carácter lo hacen con la pintura, en un cuadro. Por algo será. La pintura capta el alma de la gente mejor que la fotografía. El pintor, que es un psicólogo, sabe quitar y poner, reducir o destacar, iluminar o ensombrecer, destacar o difuminar, para dejar en esencia en el lienzo lo que somos de verdad.
Mucho me gustaría representar toda la belleza que veo en Lola. Su amor, su fidelidad, sus ganas de jugar, su mente ágil y despierta, sus momentos de relax mirando al jardín, o cuando duerme plácidamente entre cojines, acostada en el mejor sofá de la casa, con esa cara de sueño sin preocupaciones…
Lola, Lola, vaya vida de perro que llevas…
PD. Esta es una foto “acuarelada” con ordenador.

lunes, 18 de julio de 2011

El Perro de Keops


En África, ese continente olvidado de todos, madre de culturas y razas, vive una clase de perro llamado basenji. Tiene orejas largas, es estilizado, ágil y fuerte, como corresponde a un cazador. Un buen cazador. Los nativos lo usaban para cazar leones, y también aves y antílopes. Estamos hablando pues de un perro muy valiente. Los nativos cuidaban a sus perros porque existía la creencia de que alejaba a los malos espíritus de la noche.

Los egipcios descubrieron ese animal valiente y decidieron adoptarlo hasta el punto de convertirlo en un perro sagrado. Los egipcios no eran tontos. Eran egipcios, y sabían que el perro no era ningún dios, como tampoco lo era el halcón, el hipopótamo o el cocodrilo, pero sus características servían muy bien como morada de los dioses. Los dioses se encarnaban en ellos para tomar cuerpo y bajar a la tierra. De ahí que al adorar al animal de turno, se adorase al dios.

El basenji aparecía en los sepulcros, tallado e incluso momificado, para acompañar a los muertos, por eso se llamó el perro de Keops, aquel faraón que construyó la gran pirámide de Guiza.

Ya veis, amigo/as qué unido a nosotros está el perro, que incluso se le adoró como a un dios.

La verdad es que los perros, y animales en general, tienen siempre un porte noble ante la vida. Ahí está el caballo, por ejemplo, cuya única fealdad es el jinete que porta. Todo él es una magnífica exposición de fuerza y belleza contenida, a pesar de ser un esclavo del hombre.

Los perros no entienden de suspicacias, de cobardías, de mentiras, de sospechas, de complots, de envidias o celos. En general, salvo los animales despersonalizados por el hombre, los animales suelen mostrar gran nobleza y dignidad ante la vida. Los hombres corrompemos a los animales trasladándoles nuestros defectos.

Cuando veo a mi perra Lola dormir, o jugar, o simplemente estar sentada mirando el horizonte, veo en ella todo lo que los humanos hemos perdido. Cuánta dignidad en su postura, cuanta aceptación de su condición animal, cuanta belleza en sus formas, cuanta gracia en su naturaleza, cuanta integridad en su carácter.

El perro es el mejor amigo del hombre. ¿Es el hombre el mejor amigo del perro?

Un chiste sobre perros: Estaban dos pulgas en un perro y se acuestan a reflexionar y una pulga le dice a la otra:
-¿Habrá vida en otros perros?

domingo, 17 de julio de 2011

Los perros de Licurgo



Parece que no, pero escucha. A veces, sentada a mis pies, en las tardes de relax, cuando ya el alma se nos serena, aprovecho para leer, y, por qué no, lo hago en voz alta para que ella me oiga. Le he contado historias de perros, de Supercan, de Rin-tin-tin, de los perros de San Bernardo y hasta del perro de San Roque. Pero una de las historias que más me gusta es la de los perros de Licurgo.

Este Licurgo fue un fantástico personaje de la era de Esparta y Atenas. Concretamente espartano, fue un gran legislador y filósofo que revolucionó a su ciudad e hizo de Esparta una sociedad de guerreros disciplinados, con un gran sentido de la patria, de la ética y la justicia. No voy a disertar sobre Licurgo, pero tan solo una frase le define muy bien: Lo importante de las leyes no es que sean buenas o malas, sino que sean coherentes. Solo así servirán a su propósito". Eso es un tío serio y no… En fin, eso.

Pues por aquel entonces las gentes, aunque parezca increíble, estaban muy preocupadas por la educación, en la que sin duda Licurgo tenía mucho que decir. Es muy cierto que la tele no se había inventado. Un día los mandamases de la ciudad pidieron a Licurgo que hablase a las gentes sobre las bondades de la educación. Y Licurgo les pidió un año de plazo para disertar sobre el asunto. No sabían los próceres el por qué de tanto tiempo para un discursito, pero Licurgo, hombre dado a pensar así lo pidió.

Pasado el tiempo previsto Licurgo volvió a Esparta con dos perros y dos liebres. Un perro erra blanco, hembra. Ya me entendéis ustedes vosotros. No sé como se dice Lola en espartano, pero Dolores, en el griego moderno se escribe “πόνος.” Toma ya.

La gente se apiñaba en la plaza como ahora cuando canta un jovenzuelo/a de la modernidad televisiva. Pero no había guitarras ni megafonía, ni luces… Solo Licurgo, subido en lo alto de la escalinata blanca del foro. Se hizo el silencio. Licurgo pidió un pasillo entre la multitud para que contemplaran cuanto iba a suceder. De una jaula salió rauda como el viento una liebre, y tras ella, veloz como el rayo uno de los perros. Y ante la multitud enfervorecida el perro dio caza a la liebre y, mordiéndola en el cuello la mató. Las gargantas enmudecieron sobrecogidas ante la imagen de la liebre ensangrentada entre las fauces del perro.

De la jaula salió la otra liebre, que lejos de correr como alma que lleva el diablo, se entretuvo olisqueando los pies polvorientos de las gentes o comiendo las hojas de verduras perdidas en el suelo Y ante la expectación general, esperando ver de nuevo una caza encarnizada, salió la perra blanca. Corrió hacia la liebre, se miraron ambas, se olieron mutuamente, hocico con hocico. La tensión general y el silencio absoluto cortaban el aire, más de pronto ambos animales comenzaron a jugar. El despiporre general y los aplausos ante tamaña muestra de generosidad y cariño fue magistral Y de entre la multitud, alzó los brazos Licurgo para pedir silencio y dijo: estos son los poderes de la educación. El primer perro solo obedecía a su instinto, el segundo ha sido educado y ve al conejo como el amigo feliz de sus juegos.

Pues sí, amigos/as. Ni que decir tiene que mi perra Lola ya estaba dando clases con el amigo Licurgo. Y es que mi Lolita… es mucha Lolita. Y colorín colorado… Vaya, se ha dormido a mis pies. En fin.

Master and commander


Sé que es una bobada, pero a veces pienso que si hubiera un cielo para los humanos también debería haberlo para las mascotas. No es aceptable, para mí, que seres que han participado contigo de las alegrías y penas de este mundillo desaparezcan sin más, sin dejar rastro ni huella en otra posible vida.

Tengo un amigo que tiene una perrita sharpei. Nora, es su nombre. Nora es una dulzura de perra, callada, prudente, un poco testaruda, silenciosa y con cara de dibujos animados. Cuando pasa por la calle la gente la mira sonriente, salvo a los que los perros no les gustan, porque no los han tenido, claro está. Pues mi amigo dice que él no va al cielo si Nora no va con él. No le interesa el cielo sin Nora. Desea tenerla allí. Casi el cielo es estar con ella. Es un amor incondicional también el suyo.

Mi amigo cocina para su perra, le da largos paseos, la cubre con una manta en invierno, procura llevarla por las sombras en verano, le lleva agua fresca a cada dos por tres y disfruta como un enano acariciándola y jugando con ella. Ahora está delicada, tiene la cadera mal y la perra se resiente de ello. Ya no es la de antes. No tiene la viveza, la agilidad, la alegría de antes. Pero mi amigo, quizá por eso mismo, ha arreciado su amor por ella y la cuida con el mimo propio de quien cuida a un ser querido. Porque es un ser querido.

Estamos acostumbrados a ver personas que dan su vida por otras. Personas que dedican sus vidas a los demás. Sacerdotes misioneros, seglares que van a ayudar a los confines del mundo, médicos que dedican sus vacaciones a operar sin descanso en hospitales de campaña en condiciones terribles y en lugares paupérrimos… Todo eso tiene un gran mérito. Deberíamos incluir también en el lugar de admiración popular a las gentes que hacen el bien a los animales, en general, y a las mascotas en particular. .Deberíamos ampliar el muestrario de admiraciones. Porque entre otras cosas, todas esas personas que van a ayudar a otros, acaban diciendo que a fin de cuentas, son aquellos quienes les han ayudado a ellos, a ser mejores personas, a comprender mejor la angustia con la que mucha gente vive su única vida. Su única oportunidad de vivir. Aprenden de su resignación, de su valor, de su capacidad de sacrificio, su serenidad, su nobleza, su amor por la familia, la autenticidad de sus personas… en esos mundos donde la única riqueza son los valores personales de cada uno. Quién ayuda a quien.

A mi amigo, como a mí, y a muchos más, nuestros animales nos ayudan a ser mejores personas. Es una ayuda recíproca.

De mi perra Lola, como de otros perros que he tenido, he aprendido mucho sobre perros y… sobre personas. Dime como es tu perro y te diré como es su amo.

Algunos perros han tenido mucha suerte. Y algunas personas también.

viernes, 15 de julio de 2011

perros mayores


Hacerse mayor

Es extraordinaria la cantidad de perros mascotas que hay hoy en día. En España hemos pasado de poner latas a los perros en las colas, de verlos hambrientos y solos vagabundeando por las calles a esta fiesta de perros de todas las razas. Comenzamos a tener, como es sabido, un nuevo problema, la inconsistencia de la gente que al más mínimo contratiempo se deshace del perro abandonándolo. Los perros estaban preparados para convivir con nosotros, pero nosotros no lo estamos tanto con ellos y por eso los perros no nos abandonan jamás y nosotros a ellos sí. Las perreras y ONGs dedicados al refugio de animales están llenas, las adopciones no se hacen siempre con la agilidad que se quisiera, algunos perros, inevitablemente, nadie los va a adoptar… En fin, no quiero entristecer el alma pensando en el pobre fin de esos perritos sin culpa de nada. Tener como mascota a un perro es una grave responsabilidad. Eres el encargado de su felicidad o su desgracia. Demasiado poder para quien no tiene educación ni sensibilidad.
Hay una nueva modalidad de abandono que se ve en las perreras: el perro viejo. Es a ese a quien me refiero especialmente. O al perro enfermo cuyos gastos de veterinario no son asumibles por el dueño y decide abandonarlo a su suerte. Si hay alguien que represente la gratitud y fidelidad es el perro, y si hay alguien que represente la ingratitud e infidelidad es el hombre.
Todos sabemos, queridos amigos/as, historias al respecto, tanto de humanos como de perros. Cuento hoy dos, brevemente, que todos conocemos pero que vale la pena recordar.
El abuelo que ya mayor, molesta en casa, con sus achaques, y deciden llevarlo a una “residencia” de ancianos, que es como ahora se llama el asunto para que no asuste. El abuelo, el hijo y el nieto van juntos a entregar al abuelo a la susodicha institución y, ante la entrada del “apartaabuelos” el hijo le dice a su padre: ¿es aquí donde yo tengo que traerte cuando tú te hagas viejo?
Afortunadamente aquello hizo pensar al padre y decidió volver con el abuelo a su lugar natural, su hogar, con su familia.
Un perro jamás lo habría hecho.
La siguiente historia está sacada de una de las famosas fábulas de Esopo. Es la de un viejo perro cazador, que de joven nunca se rindió ante ninguna bestia en sus días de caza, pero que en sus días ancianos tropezó con un jabalí en una cacería. Aunque lo agarró por la oreja no pudo retenerlo porque sus dientes ya eran débiles y así, el jabalí se escapó.
El amo llegó disgustado y reprendió al perro de mala manera. Y este, penosamente le dijo: mi amo, mi espíritu es tan bueno como siempre pero no puedo sobreponerme a mis flaquezas. Yo prefiero que me alabes por lo que he sido y que no me maltrates por lo que ahora soy.
Cuando veo a mi perra Lola toda llena de vitalidad, fuerte y ágil, pienso en cuando sea mayor, y ya no pueda hacer todo lo que hace hoy. También yo seré más mayor, y espero que eso me sirva para entender que Lola es la Lola de siempre, toda amor y fidelidad, asunto por el cual la traje a casa un día. Sé que Lola me dará ese amor toda su vida, como yo a ella el mío. Y eso es lo importante.

martes, 12 de julio de 2011

la creacion y los perros




Todas las culturas tienen mitos y leyendas para expresar, para contarse racionalmente a sí mismos y a los demás, el origen del mundo. Es una necesidad. Como el pensamiento antiguo estaba dominado por la magia, el pensamiento mágico era el sustituto de la ciencia y la lógica. Y la verdad es que ha sido tan maravilloso que haya sido así que hoy en día podemos disfrutar de historias fantásticas que no hacen más que engrandecer el espíritu humano.

Los indios norteamericanos no podían ser menos y también inventaron lo suyo para explicar aquellos momentos estelares. Según ellos, el dios Nagaicho creó el mundo. Y por partes, además, que, cosa curiosa, es una idea que comparten casi todas las culturas. Se ve que hay que poner orden en las cosas. Pero a lo que iba.

Primero puso cuatro columnas para que sostuvieran el cielo y separarlo así de la tierra. Es curioso que también la biblia diga que dios separó el cielo de arriba de la tierra, y luego los mares de la parte seca… Es curiosa esta coincidencia. Pero sigo.

Separados cielo y tierra fue a pasearse por el mundo mientras creaba cosas: ríos, montañas, valles, toda clase de plantas, animales… A los animales los creó uno por uno. Luego, lleno ya de estos elementos que formaban el paisaje creó dios a los protagonistas: el hombre y la mujer. Y creó a todos los animales excepto al perro. En ninguna parte del relato se dice que dios creara al perro, porque cuando Nagaicho salió a pasear ya llevaba un perro con él. Así que amigos/as, el perro siempre ha estado ahí, desde el origen de las cosas. Cuando un animal está tan ligado a la creación, según la leyenda india, es que el perro formaba parte de sus vidas desde tiempos inmemoriales.

Lo más curioso del caso es que en todo este tiempo, el perro ha aprendido más de nosotros que nosotros de él. Lo que sucede es que el perro no sale en la tv contando cómo se educa a las personas (habría que oírles), o no escriben en revistas. Ea, no hablan. Pero son muy listos y aprenden.

Se dice de los niños que aprenden a conocer antes a sus padres que estos a ellos. Con los perros igual. Los perros establecen un lenguaje con sus dueños porque les entienden. Los tonos de voz, los gestos, el sonido de las palabras, palabras incluso, son entendidas por el perro. Advierten cuando estas preocupado, enfadado, enfermo… o feliz. Las historias de perros que se han dejado morir junto a sus amos son muchas, y todas ellas de una ternura, una sensibilidad y una fidelidad que la raza humana no ha podido conocer en sus millares de años de vivencia en el planeta. No existe ni la primera ni segunda guerra mundial de los perros, por ejemplo.

¿Enseñar a un perro? Resulta que el famoso adiestrador de perros de la tele, ese mejicano listo afincado en EEUU, entendió que a quien hay que educar para que entienda a los perros es al hombre, porque el perro ya nos conoce. Ese es su éxito. No educa perros, educa personas para que puedan relacionarse con los perritos.

Mi perra Lola sabe siempre a quien tiene delante. Sabe perfectamente a quien tiene que obedecer y a quien puede torear. Y lo sabe porque ha conocido a las personas antes que las personas a ella. A mí, por ejemplo, sabe que me puede torear. Pero también sabe que mi amor por ella es tan grande que firmo mi alianza con ella por toda la eternidad. Y sé que ella lo sabe. Por eso, de vez en cuando me da una tregua, y me hace caso, y me deja descansar… mientras prepara en su mente ágil una nueva trastada. Ummm… Lola Lolita…

E.C. M. Historias de mi perra Lola.

Mi perra Lola 2 Acteon y Diana


No dejo de pensar en la cantidad de historias, mitos y leyendas que tienen que ver con los perros. Hoy me viene a la cabeza la preciosa historia de Acteón, el cazador, que fue devorado por sus propios perros como castigo por haber visto desnuda a la diosa Artemisa, o Diana, según griegos o romanos.

La bella diosa estaba bañándose en compañía de sus ninfas (el famoso baño de Diana, que culturas aparte, es un precioso lugar de baño en las calas de Torrevieja) cuando Acteón la descubrió casualmente. Cautivado por su belleza se detuvo y fue descubierto por la diosa, que le castigó a que sus propios perros lo devoraran. Luego los perros recorrían el bosque, lastimeros, buscando a su dueño, sin saber que se lo habían comido. El centauro Quirón, que había enseñado a cazar a Acteón, se apiadó de ellos y les construyó una estatua de su dueño para consolarlos. Qué cosas. Como los antiguos no tenían Tele Cinco y sus programas de cutrerío festivo-carnal, pues se inventaban estas cosas.

Esto de ser devorado por “sus propios perros” es motivo de nuevas leyendas que revierten invariablemente en nuestra cultura, a veces sin que nos demos cuenta. Por ejemplo se dice esa expresión cuando uno es víctima de sus propias manías o de sus propias ideas . Menos mal que siempre hay alguien en este mundo de locos que piensa más allá y que nos puede hacer de conductore… , de faro de Alejandría, porque ocupados como estamos por Belén Esteban (yo, es que no duermo), la vida se nos va en un ay continuo y desgarrador, sin enterarnos de la realité de la veritá de la vie. Oh, la la.

Pues sí. Hubo un señor, Jean Paul Sartre, dios de la mitología cultural de la izquierda, que es la única que hace cultura porque la derecha nunca juega en ese partido, así que… todos son goles y una fiesta continua. Pues digo que este señor, en su obra El ser y la nada (puro existencialismo, en aquel entonces) establece el complejo de Acteón y que define como algo fisiológico y psicosexual (mirada curiosa, lasciva), el clásico mirón que desnuda y posee con la mirada, ya que no por vía ordinaria según costumbre ancestral de la raza humana. El mirón viola con los ojos, caza con los ojos, se adueña de la persona con los ojos, come con los ojos. Así que compas de la vie, cuando encontréis a un mirón decidle a la cara: chaval/a, sufres el complejo de Acteón. Y nos quedamos la mar de descansados y el susodicho/a confundido.

En la otra parte de la leyenda de Acteón está la diosa cazadora Diana, diosa de la caza y los bosques, agraciada mujer, con un cierto aspecto varonil, ya que tenía un físico atlético. No sé yo si a través de la diosa nos estaban colando algo asumible hoy como un ser del género ambiguo, es decir ni hombre ni mujer. Un transexual, vamos. Ya digo que Telecinco viene de la antigüedad. Es un clásico.

Pues sí, amigos/as, de los perros llegamos a estos lares. Y porque no quiero tirar de la cuerda, pero… historias hay… así, a mogollón. Los perros dan para mucho. El que no tiene un perro no sabe lo que se pierde. Amistad, amor, cariño sincero, fidelidad, cultura, compañía, historias y leyendas…

Lola nació con una idea grabada a fuego en su cabeza: vivir es jugar. Y yo quiero que esa idea, aunque me agote y me enfade con ella algunas veces, la mantenga viva, inteligente, activa y feliz durante toda su vida. Ella aprende mucho y rápido y me enseña a estar despierta a la emoción de la vida a través de los sentidos. Quizá por eso , en las noches de luna llena la saco al jardín de casa, y juntas aullamos mirando la luna… AAAAAAAUUUUUUUUUUUUUHHH…

Porque ya sabéis, compas de la vie, que la familia que aúlla unida, permanece unida.

E.C.M. Historias de mi perra Lola.

mi perra Lola 1


Una sábana blanca, pura como la nieve, viene hacia mí, entre temblorosos movimientos. Me envuelve, me moja la cara, me da su aliento, se agita nerviosa, ansiosa… Me arropo, me protejo, me cubro toda la cara… ¡Socorro!…

Y cuando asomo con cuidado los ojos apenas despiertos, me planto frente a frente con dos ojos azules, como dos lagos de glaciar, de un azul transparente, claro y limpio que me miran con la candorosa insistencia del que persigue mi atención. Un hocico negrillo y arrugado, unos belfos rosados y una lengua de igual color, conforman ese rostro amigable y cariñoso, el de ese fantasma blanco que es mi perra Lola, y así me despierta cada mañana. Cansada y somnolienta, no tengo fuerzas para levantarme y seguir su vitalidad arrolladora. Le abro la sábana y ella mete su hocico dentro, levantándola, haciéndose un hueco, y se acuesta a mi lado, cierra los preciosos lagos azules y vuelve a dormir. Su calor, sus ronquidos, su ronroneo satisfecho como una gata me acompaña dulcemente y me duermo otra vez.

Sueño.

Mi perra Lola luce en el cielo, cerca de la gran estrella Sirius, el cazador, también llamado Orión. Ella es el Canis Maior. A su lado está otro perro más pequeño, el Canis Minor. Ambos preceden en el cielo a la aparición del poderoso y brillante Sirio, una de las estrellas más brillantes del firmamento. Los ojos de Lola lo forman dos estrellas brillantes Sirio A y Sirio B.

Se sabe que en verano la estrella Sirio desaparece del firmamento boreal, y se creía que se sumaba al Sol y que esa era la causa de los días abrasadores del verano. De ahí la expresión hace un día de perro. Son los días de la canícula. Sirio es la estrella del perro.

Mirzam Wezen , Adhara, Procyon… Preciosos nombres de estrellas de los canes celestes que bien servirían para nombres de perros… o de barcos.

Una noche, Orión va de caza. Sus dos perros, Maior (Lola) y Minor acechan las piezas para que Orión les lance sus flechas ardientes. Una liebre salta entre matorrales, azuzada por los perros. Ambos corren, la acosan… Canis Minor, más joven, se cansa, pero la inquebrantable lealtad de Lola, su corazón animoso siempre y su afán interminable de jugar la llevan hasta la liebre, que se detiene aterrada en el instante en que la flecha de Sirio, u Orión, la atraviesa. Lola, o Canis Maior, coge la liebre en su boca y acude solícita a su amo, ofreciéndosela y tendiéndose amorosa y jadeante a sus pies. Así luce en la noche, junto a la liebre Lepus, en una imagen congelada en el tiempo de aquella vez…

Y así es mi Lolita. Audaz, valiente, cariñosa, noble, incansable en el juego. Y con ese látigo blanco y fuerte que es su cola, viva expresión de su emotividad, en constante movimiento. Lola, mi blanco fantasma, mis dos lagos azules de blanco glaciar…

E.C. M. Historias de mi perra Lola.