
Desde las pinturas rupestres hasta ahora, el perro ocupa toda clase de pinturas, escritos y manifestaciones artísticas confirmando una vez más la maravillosa simbiosis que ha existido entre humanos y cánidos.
Además de los bueyes, búfalos, caballos, renos, ciervos, etc., los perros ocupan siempre un puesto de honor entre los cazadores, no entre los cazados. Semejante acuerdo entre un animal y el hombre no ha existido mejor en la historia de la humanidad.
Dicen los estudiosos de estas cosas que los hombres primitivos pintaban porque querían expresar de forma mágica (entonces todo era mágico) la presa que querían cazar. Era como si al pintarla en las paredes o techos de la cueva, la presa viniera sola a entregarse. Yo la verdad, soy más prosaica y tengo mis dudas. Creo que había gente que necesitaba pintar y pintaban. Igual que hoy hay gente que necesita escribir, componer música, cantar, pintar… El arte es una necesidad del alma. La razón (cerebro) tienes sus razones y sus momentos, pero el alma (o psique) tiene también sus necesidades. Al Cesar lo que es del Cesar. Es decir, al alma lo que le pertenece y lo que le pertenece es el arte.
Pues nuestros queridos perros, sus antecesores, ya aparecen en escenas de caza hace 10.000 años. A cambio de esa ayuda, el hombre le ofrecía comida, protección y refugio, lo que me hace pensar que los perros… tal vez no vengan solo de los lobos. Porque los lobos necesitan poca ayuda del hombre, viven en manadas… y saben cuidarse muy bien. Es por tanto una afirmación con la que tampoco estoy muy de acuerdo. Pudo haber algún tipo de animal, parecido al lobo, pero diferente, del cual vienen nuestros perros. Porque los perros y los lobos tienen idiosincrasias muy distintas. De la misma forma que los humanos venimos de algún tipo de homínidos, pero no precisamente de los que existen ahora.
Reyes y gente importante de todos los tiempos se han retratado juntos a sus perros favoritos. La mayoría de los pintores los han convertido en personajes de sus cuadros. Por decir uno de los nuestros, ahí están Las Meninas, de Velázquez, y ese perrazo mastín situado en primer plano a la derecha, junto a María Gárgola y Nicolasín.
Me gustaría mucho saber pintar y hacerle un retrato a mi Lola. Los humanos que quieren inmortalizarse, reflejar en una imagen propia su alma y su carácter lo hacen con la pintura, en un cuadro. Por algo será. La pintura capta el alma de la gente mejor que la fotografía. El pintor, que es un psicólogo, sabe quitar y poner, reducir o destacar, iluminar o ensombrecer, destacar o difuminar, para dejar en esencia en el lienzo lo que somos de verdad.
Mucho me gustaría representar toda la belleza que veo en Lola. Su amor, su fidelidad, sus ganas de jugar, su mente ágil y despierta, sus momentos de relax mirando al jardín, o cuando duerme plácidamente entre cojines, acostada en el mejor sofá de la casa, con esa cara de sueño sin preocupaciones…
Lola, Lola, vaya vida de perro que llevas…
PD. Esta es una foto “acuarelada” con ordenador.
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