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martes, 12 de julio de 2011

Mi perra Lola 2 Acteon y Diana


No dejo de pensar en la cantidad de historias, mitos y leyendas que tienen que ver con los perros. Hoy me viene a la cabeza la preciosa historia de Acteón, el cazador, que fue devorado por sus propios perros como castigo por haber visto desnuda a la diosa Artemisa, o Diana, según griegos o romanos.

La bella diosa estaba bañándose en compañía de sus ninfas (el famoso baño de Diana, que culturas aparte, es un precioso lugar de baño en las calas de Torrevieja) cuando Acteón la descubrió casualmente. Cautivado por su belleza se detuvo y fue descubierto por la diosa, que le castigó a que sus propios perros lo devoraran. Luego los perros recorrían el bosque, lastimeros, buscando a su dueño, sin saber que se lo habían comido. El centauro Quirón, que había enseñado a cazar a Acteón, se apiadó de ellos y les construyó una estatua de su dueño para consolarlos. Qué cosas. Como los antiguos no tenían Tele Cinco y sus programas de cutrerío festivo-carnal, pues se inventaban estas cosas.

Esto de ser devorado por “sus propios perros” es motivo de nuevas leyendas que revierten invariablemente en nuestra cultura, a veces sin que nos demos cuenta. Por ejemplo se dice esa expresión cuando uno es víctima de sus propias manías o de sus propias ideas . Menos mal que siempre hay alguien en este mundo de locos que piensa más allá y que nos puede hacer de conductore… , de faro de Alejandría, porque ocupados como estamos por Belén Esteban (yo, es que no duermo), la vida se nos va en un ay continuo y desgarrador, sin enterarnos de la realité de la veritá de la vie. Oh, la la.

Pues sí. Hubo un señor, Jean Paul Sartre, dios de la mitología cultural de la izquierda, que es la única que hace cultura porque la derecha nunca juega en ese partido, así que… todos son goles y una fiesta continua. Pues digo que este señor, en su obra El ser y la nada (puro existencialismo, en aquel entonces) establece el complejo de Acteón y que define como algo fisiológico y psicosexual (mirada curiosa, lasciva), el clásico mirón que desnuda y posee con la mirada, ya que no por vía ordinaria según costumbre ancestral de la raza humana. El mirón viola con los ojos, caza con los ojos, se adueña de la persona con los ojos, come con los ojos. Así que compas de la vie, cuando encontréis a un mirón decidle a la cara: chaval/a, sufres el complejo de Acteón. Y nos quedamos la mar de descansados y el susodicho/a confundido.

En la otra parte de la leyenda de Acteón está la diosa cazadora Diana, diosa de la caza y los bosques, agraciada mujer, con un cierto aspecto varonil, ya que tenía un físico atlético. No sé yo si a través de la diosa nos estaban colando algo asumible hoy como un ser del género ambiguo, es decir ni hombre ni mujer. Un transexual, vamos. Ya digo que Telecinco viene de la antigüedad. Es un clásico.

Pues sí, amigos/as, de los perros llegamos a estos lares. Y porque no quiero tirar de la cuerda, pero… historias hay… así, a mogollón. Los perros dan para mucho. El que no tiene un perro no sabe lo que se pierde. Amistad, amor, cariño sincero, fidelidad, cultura, compañía, historias y leyendas…

Lola nació con una idea grabada a fuego en su cabeza: vivir es jugar. Y yo quiero que esa idea, aunque me agote y me enfade con ella algunas veces, la mantenga viva, inteligente, activa y feliz durante toda su vida. Ella aprende mucho y rápido y me enseña a estar despierta a la emoción de la vida a través de los sentidos. Quizá por eso , en las noches de luna llena la saco al jardín de casa, y juntas aullamos mirando la luna… AAAAAAAUUUUUUUUUUUUUHHH…

Porque ya sabéis, compas de la vie, que la familia que aúlla unida, permanece unida.

E.C.M. Historias de mi perra Lola.

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